miércoles, 14 de diciembre de 2011

Hostia... el examen!!!

-La semana que viene, (pausa dramámtica) ¡examen de esta primera parte!

+Pero, maestra, ¿examen o control?

En ese momento piensas "tengo todo el tiempo del mundo... la semana que viene..." Aunque en un intento de alumno ejemplar te organizas toda la semana para estudiar cada día un poco y así ir desahogado, con tranquilidad y el examen muy bien preparado.

El primer día te pones a estudiar muy motivado hasta que llegas al punto dos, y te empiezas aburrir... y piensas: "hago un descanso de diez minutillos para mirar mis redes sociales" El descanso se alarga porque abres tuenti, facebook con sus miles de aplicaciones que te estimulan, te animan e incluso sabe que te ocurrirá al día siguiente, twitter, correo, desmotivaciones en la que no puedes mirar una sola página... Cuando te quieres dar cuenta no se te han pasado los diez minutos acordados contigo mismo sino que ha pasado una hora, con suerte, a veces incluso más. Finalmente, decides dejarlo por ese día, total, queda una semana entera aún. Pero recuerda, el total es lo que cuenta.

Llega el segundo día y te aburres sólo de pensar que tienes que estudiar. Todos sabemos que las ganas de estudiar son inversamente proporcional al tiempo que tengas para hacerlo y como te queda seis días aún decides tomarte esa tarde para tí, de relax y sin agobios.

Pasan los días y todavía no has estudiado, siempre hay algo mejor que hacer o simplemente tienes otras cosas que hacer. Pero tú, que eres muy positivo, sigues pensando que todavía tienes mucho tiempo.

Llega el fin de semana,  y por supuesto que no haces ni el huevo. En el fin de semana no se hace nada, ni siquiera te acuerdas de que hay examen. Hasta que llega el domingo por la noche y de pronto llega a tu mente como un flash... "hostiaaaaaa.... el examen!!", te entra un nerviosismo y una intranquilidad que no puedes ni conciliar el sueño. Decides relajarte, te autoconvences de que en dos días tienes tiempo para todo, te concentraras en estudiar y sólo en estudiar, ni siesta, ni tuenti, ni facebook, ni merienda, ¡Sólo estudiar!

Misteriosamente, a pesar de todo tu agobio de la noche anterior, dos días antes del examen sigues sin hacer nada. Y llegan las ocho de la tarde, y te entra el agobio definitivo. Decides subrayar lo importante, y cuando te das cuenta ¡has subrayado hasta los pies de fotos! Madre mía, voy a suspender. Y entonces es cuando llega tu momento más místico y mágico. Pides ayuda a ese ser supremo que lo controla todo: por favor, que falte el profesor el día del examen, que los días tengan más horas, que me entere de las preguntas del examen...

Llega el día antes del examen, y lo presientes, la suerte va a estar de tu lado, cuando de pronto llegan otras alumnas de tu clase diciendo las palabras mágicas, las palabras más deseadas y dulces: "el examen se aplaza para la semana que viene" En ese momento, eres la persona más feliz del mundo, das gracias a ese poder divino que esta vez se ha puesto de tu parte y  juras que esta semana no te ocurrirá lo mismo.

"El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra"

HelleN

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